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Encuentros Diarios
Junio 08, 2026
Un espÃritu enseñable
Dios los
salvo por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es
un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que
hayamos hecho, asà que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.1
¿Alguna vez has
conocido a alguien con un espÃritu difÃcil de enseñar? ¿Alguien a quien
simplemente no le pueden decir qué hacer? ¿Alguien que no acepta consejos por
muy sensatos que son? Normalmente estas personas tienen una posición de
autoridad; Que sienten que la única forma de tener respeto es actuar como si ya
lo supieran todo.
Naaman podrÃa
haber sido esa persona. TenÃa toda la fama y autoridad necesarias, ¡pues era el
comandante del ejército del rey sirio! Era un gran hombre de valor a ojos del
rey, PERO... Era leproso. (2 Reyes 5:1-19) Las personas infectadas eran rechazadas
y obligadas a vivir aisladas de la sociedad. Asà que puedes imaginar la
desesperación de Naaman al encontrar las manchas leprosas en su piel. Su esposa
tenÃa una joven sirvienta israelita que le sugirió que Naamán fuera a buscar al
profeta Eliseo, que seguramente podrÃa ayudarle. La angustia de Naaman era tal
que, contra su orgullo, siguió el consejo de la sirvienta. Naaman preparó
bolsas de plata, oro y regalos porque estaba dispuesto a pagar lo que fuera
necesario para ser sanado.
Al llegar a la
casa de Eliseo con su fanfarria de caballos y carros, Naamán se sorprendió al
ser recibido por un sirviente y no por el propio Eliseo, que simplemente le
dijo: “Ve y lávate siete veces en el rio Jordán. Entonces tu piel quedara
restaurada, y te sanaras de la lepra.†(v.10) Sabiendo que el agua del rÃo
Jordán estaba sucia y llena de lodo, Naaman se sintió inmediatamente
irrespetado y se molestó mucho. Para entonces, Naaman ya habÃa terminado de que
le dijeran lo que tenÃa que hacer y se dio la vuelta para marcharse enfadado.
Pero sus sirvientes corrieron tras él y le convencieron para que lo intentara.
Una vez más, Dios usó a un siervo para hacer que Naamán fuera enseñable.
Puedo imaginar a
Naaman entrando en las aguas turbias del rÃo Jordán, sintiéndose humillado y
degradado tras los primeros chapuzones y no pasaba nada. Puedo imaginar a sus
sirvientes animándole: "Vamos, señor Naaman, ¡solo unas cuantas veces
más!" La Biblia dice que cuando salió del agua después de la séptima vez,
su piel fue restaurada como la de un bebé y estaba limpio. (v.14) De inmediato,
Naamán corrió hacia Eliseo, olvidándose de su enfermedad y proclamando a Dios
como el único Dios verdadero.
Muchos de
nosotros estamos luchando contra la lepra espiritual. Nuestras "manchas"
son problemas matrimoniales o familiares, adicciones, culpa o infelicidad. Y al
igual que Naamán, Dios tiene algo más grande para nosotros que solo limpiar
nuestros pecados, pero debemos estar dispuestos a tener un espÃritu enseñable
para recibir el regalo supremo que Dios nos tiene preparado. ¿Tienes la
humildad de acudir a Jesús hoy?
Oración sugerida:
Dios mÃo, no quiero ser desterrado de tu presencia. Por favor, perdona mi
espÃritu orgulloso y necio y hazme limpio para tu gloria. En el nombre de
Jesús, Amén.
1.
Efesios 2:8-9 (NTV).
El Encuentro de
hoy fue escrito por: Verónica B.
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